
Serpenteando la silueta
veloz, del puntual camino,
El Molar, cruza divino,
y ante los ojos nos reta.
Su nombre, de la gaveta
de los cerros de las muelas;
cuevas de vinos, estelas,
ermitas monumentales,
nos abren los ventanales
de sus hermosas parcelas.
))((
La Virgen del Remolino,
Iglesia y Plaza Mayor,
le dan un toque de honor
al curvo enclave vecino.
Aguas frescas, más su vino,
que bebieron personajes,
abrazaron los paisajes
buscando a veces remedios,
a los embates más serios
y El molar prestó sus trajes.